Ante tantas cosas buenas de esta ciudad, de la que se jactan muchos, vamos a dar un paseo junto con un transeúnte para el cúal, no hay mucho de que jactarse y más bien si, mucho sobre qué reflexionar. En esta Bogotá beta +, que sigue teniendo la posibilidad de considerarse una ciudad mundial como Londres o Nueva York, pasan muchas cosas que ante los ojos de un ciudadano, están generalmente mal, muy mal, acompañadas por esporádicos y solitarios ciudadanos de bien

jueves, 12 de agosto de 2010

12 de Agosto

5:30 AM

Esta mañana, siendo las 5:45 am, prendí la TV y como es costumbre, cambié inmediatamente al canal del noticiero, me encontré entonces con una maraña de hierro rostizado y rodeado por escombros entre pedazos de piedras y vidrios. La cámara entonces dejó de enfocar la calle y apuntó hacia un edificio aledaño el cual no tenía ventanas en ninguno de los pisos mostrados, en el titular inferior aparecía la frase: "a las 5:30 am se presentó una explosión en la calle 67 con 7ma", la cual revivió recuerdos de mi vida que solo en una ciudad como esta podríamos tener (la toma del palacio de justicia, la bomba del DAS, la bicicleta bomba, etc). Así entonces, sin que las autoridades a esa hora hubieran confirmado lo sucedido, mis conclusiones decían que se trataba de un atentado terrorista como se corroboró horas más tarde.

Eso pasó hoy, pero mañana será viernes, y los bares, discotecas y cines estarán como de costumbre llenos, porque al igual que cambiar de canal, nuestra costumbre es nuestra realidad y no la realidad en sí, y la verdad, todos sabemos que no nos disgusta para nada esa idea.

viernes, 6 de agosto de 2010

06 de Agosto

Hoy cumple 472 años Bogotá


Esta mañana recibí el primer regalo de esta ciudad en su cumpleaños. Esperaba el bus de transporte masivo en la estación, me encontraba de primeras para subir, pero como era de esperarse, el bus venía lleno y algunas personas debían descender allí, y, como era de esperarse, no alcanzaron a descender cuando otros tantos detrás mío ya se abalanzaban por mis lados, sin éxito, queriendo entrar al bus, sin embargo, entre esa mini-multitud enfrentada de salvajes había un hombre, de cara ovalada con gafas, cabello corto y negro, peinado por la mitad y con un cierto aire japonés incluso en estatura, pero con inevitables rasgos Colombianos, quien arrastrado por la masa hacia dentro del bus se detuvo y me dijo "siga". El hombre era consciente del hecho de que al yo estar de primeras se me atribuía una situación de ventaja, un hecho tácito, y en cierta forma interpretó el orden correcto para subir al bus, así entonces, proseguí a subir mientras otros tantos, entre empujones, gritos y demás, lo intentaban hacer como fuera, cabe aclarar que varios lo lograron a fin de cuentas, pero no me importó, porque HOY ese hombre, que casi se queda por fuera del bus, me salvó el día, y sin saber quién es y aunque sus ropas de carácter humilde no definan la realidad de aquel tipo, me queda gran satisfacción de pensar que por lo menos hoy, en este cumpleaños capitalino, una persona controló su instinto animal, es decir, pensó y trascendió, por lo menos, entre una gran mayoría de salvajes, con trajes más elegantes y menos elegantes reunidos en su jungla.
Esta es la capital del día a día, carente de esta clase de regalos que sin embargo, hoy esta de fiesta, aunque muchos no lo merezcamos.