Ante tantas cosas buenas de esta ciudad, de la que se jactan muchos, vamos a dar un paseo junto con un transeúnte para el cúal, no hay mucho de que jactarse y más bien si, mucho sobre qué reflexionar. En esta Bogotá beta +, que sigue teniendo la posibilidad de considerarse una ciudad mundial como Londres o Nueva York, pasan muchas cosas que ante los ojos de un ciudadano, están generalmente mal, muy mal, acompañadas por esporádicos y solitarios ciudadanos de bien

jueves, 16 de agosto de 2012

El Crédito Hipotecario (de la avaricia bancaria al abandono del cliente)

El distrito de Bogotá dice no saber que tierras darle al gobierno Colombiano para construir las cientos de viviendas que pretende regalar a las familias menos favorecidas, manifiesta que en Bogotá la mayoría de tierras pertenecen al sector privado, y así es. Tal razón hace que lograr comprar algo "decente" para vivir requiera una inversión grande, inversión que normalmente va acompañada de la solicitud de un crédito hipotecario a nuestros queridos bancos.

Los que somos novatos en el tema vamos encontrando varias sorpresas en este camino, la primera de ellas la llamaré "La Paradoja del Dinero" y se refiere a que para pedir un subsidio de vivienda debemos pasar por pobres, pero para pedir el crédito hipotecario debemos pasar por ricos. Ahora bien, suponiendo que lo del subsidio sale bien sigue la historia del crédito hipotecario, y surge entonces la segunda sorpresa que llamaré "¿No basta una hipoteca"? y se refiere a que cualquier persona como yo, con sentido común, pensaría que si un crédito hipotecario me cubre hasta el 70% del valor del inmueble que quedará hipotecado a nombre del banco, pues que más garantía necesita un banco que aparte de los intereses de ese 70% (que son considerables), puede estarse ganando el otro 30% adicional si yo "cliente" incumplo mis cuotas.

La tercera sorpresa es la de "El Tiempo", los bancos proponen plazos en general de 5, 10 o 15 años, pero al solicitar un plazo que no sea 15 años (lo que representa menos intereses y menor riesgo para el cliente) el banco responde que tendrá que hacer el estudio porque obviamente para ellos 15 años representa en intereses más del doble de intereses con respecto a 10 años, al final de cuentas llaman y dicen "según el estudio el plazo para usted sería de 180 meses".

La cuarta sorpresa la llamaré "El Mito del Banco que Esta con el Proyecto" y se refiere a que en el proyecto de vivienda que queremos comprar nos dicen que los trámites se pueden hacer con el banco X el cual apoya el proyecto y por ende todo para mí cliente será más fácil, menos papeleo, menos estrés. Pues curiosamente si uno ingresa  a la página de Internet de algunos bancos o constructoras puede darse cuenta que la misma constructora maneja bancos diferentes según el proyecto, así que en un proyecto al sur esa constructora recomienda al banco X mientras que en un proyecto al norte recomienda al banco Y. A fin de cuentas si uno busca un asesor hipotecario de cualquier banco que haya trabajado con la constructora les dirá que sabe el proceso.

Por último, la quinta sorpresa llamada "El Abandono del cliente" y se refiere a que los bancos, en mi caso, buscan al cliente solo para solicitarle los papeles para estudio del crédito y al parecer les pagan una buena comisión por crédito aprobado porque a la fecha, del mismo banco, me han llamado 4 asesores diferentes siendo que al primero ya le entregué los papeles. Me enteré por mensaje de texto al celular que el crédito había sido aprobado (por un monto menor al valor solicitado), desde antes de ese mensaje y hasta hoy, el asesor desapareció por completo (no me llama, no contesta mis llamadas y tampoco mis correos). En cuanto a otro banco al que solicité también el estudio de crédito, luego de un mes de espera, el asesor me llama y dice: "se me venció su certificación laboral, ¿podría conseguirme otra?", y en cuanto a otros bancos ni siquiera se pasa el filtro de la consulta con asesor en oficina porque a mi parecer, los asesores los entrenan como si yo "cliente", fuera a pedir que me regalaran el dinero y no se dan cuenta que en intereses les voy a pagar el sueldo mensualmente.

He dicho esto quedando bastante irritado y esperando más sorpresas en este proceso. Con razón recibir las llaves de una casa o un apartamento debe dar tanta satisfacción, porque no se trata solo de encontrar donde vivir, se trata también de superar avante las falencias de este sistema bancario.


jueves, 17 de mayo de 2012

El ladrón confundido

Transmilenio es sin duda un medio masivo no solo para la movilización, sino para el constante encuentro de culturas tanto nacionales como extranjeras, un medio para el reencuentro de esas frases y palabras que a veces parece se han perdido en la decencia como: "córrase "caballero"!!!", "qué le pasa hijueputa!", "cucho degenerado", "si ven que si cabíamos, no?", entre muchas otras no tan dicientes pero muy puntuales. También permite la reunión de trabajadores, pensionados, estudiantes, pervertidos y claro esta, ladrones- Sucede que como siempre, esperando entre la multitud para subirme a un bus articulado, una mano extraña y ajena me tomaba por el brazo entre un forcejeo extraño entre no dejarme subir y llamar mi atención, luego de batallar entre la gente aglomerada en la puerta, con una mano abriéndome camino, la otra en mis objetos de "valor" como el celular y mis pies buscando un espacio en el suelo copado de de toda clase de calzado para avanzar, noté que aún dentro del bus, esta mano seguía jalonándome, razón por la cual decidí no seguir buscando mi posición estratégica, esa lejos de la puerta donde el empujón no llega, y pararme para mirar atrás al dueño de la mano. Resultó ser un tipo alto, de tes blanca pero curtida y opaca por la exposición al sol, una cara nada amigable y más bien desconfiable; parece que mi rostro causó el mismo impacto en dicho personaje porque sin más ni más retiró su mano y después de un segundo de duda atinó a preguntarme: "este bus dónde para?"; pregunta estúpida por cierto ya que el letrero electrónico con letras rojas no solo mostraba la próxima parada sino que una mujer robótica pronunciaba la parada y el destino a su vez. Luego de unos segundos en los cuales noté que aquel tipo vestía una chaqueta habana ancha, sucia y rota, unos jeans azules, desgastados, escurridos y sucios también, y que portaba un sobre de manila desocupado, supe que algo no andaba bien, sin embargo examiné mis bolsillos para verificar que nada faltara aunque mis manos nunca se hubieran apartado de allí y mire a mi alrededor para corroborar que el hombre no tenia secuaces al acecho, luego de eso casi que sin pensar le contesté con un número, referente a la próxima parada. Simultáneamente a mi respuesta el tipo se sentó en una silla azul (esas que son para mujeres embarazadas y gente con discapacidad) mientras que yo me acomodé de pie en un lugar lejano de la puerta. Luego de dos cuadras el bus paró, pues era su próxima parada, el tipo se bajó y se quedó detrás de la gente como esperando el siguiente bus y mientras mi bus se alejaba, pude ver como el hombre se retiraba de allí buscando otro vagón pero a la vez no buscando nada, era de esos tipos que no tienen un destino fijo y qué están buscando algo que no se sabe que es. Después de todo, solo me quedó la duda de si me iba a robar, de si me iba a saludar o si de simplemente forcejeó entre la gente apoyándose en mi brazo, última hipótesis casi que improbable, no solo por su aspecto, por su pregunta y por su posterior desaparición. Cosas raras que pasan a diario.